Es una ciudad que no tiene turistas, jamás los ha tenido, todo extranjero en Lagos es trabajador de las compañías de petróleo. La oficina de turismos del aeropuertos estaba vacía, hay poca información en Internet, los mapas son escasos, te sientes inseguro constantemente, la ciudad te repele, no quiere que la conozcas, quiere que te vayas en el acto. En la playa los ladronzuelos le ruegan al taxista que te deje bajar. Amé lagos con pasión.
Como turista, Lagos te vence. Sus elevados precios y falta de información imposibilita cualquier clase de entretenimiento en el sentido formal de la palabra. La guía de turismo de Nigeria documenta con alegría que hace un par de años llegó la primera sala de cine. En algún momento me encontraba en una calle buscando algo que hacer, un café para pensar, o simplemente para salir del sol que te aplasta: No encontré mas que bancos y mas bancos. Sin embargo iba preparado con una plan de contingencia: en PHc un total desconocido me dijo que el barrio Libanés de Lagos es idéntico a Beirut. Sin mas ni mas me propuse encontrarlo.
Entré al hotel Eko por indicaciones, la persona en la recepción no conocía el barrio, pero en el lobby encontré un técnico de sonido mueco, que además era dueño de una estación de radio quién me llevó en su propio y lujoso carro a un mercado de comida Libanesa, que sinceramente no tenía nada de especial, pero justamente al lado encontré un restaurante de comida china genial donde probé la deliciosa sopa Peijin. Pregunté por el barrio a dos personas en la calle y me recomendaron el “Chocolat Royal”, restaurante de dueños libaneses, esto tampoco era lo que estaba buscando pero me permitió tomarme un magnífico Frapuchino y conocer a la hermosa e histérica administradora que me recomendó un restaurante Libanés en la calle del hotel Eko, a doscientos metros de donde había empezado la odisea cuatro horas antes.
Decidí dirigirme a la isla de Lagos. Feliz atravesaba los puentes sobre las lagunas en dirección a los altos edificios de arquitectura brasileña, en el trayecto pensaba que no tengo ni idea de cómo es Beirut, tal vez es idéntica a estas calles que no dejaba de subir y bajar, trepado en una Okada, buscando una plaza llena de gente en shilabas.
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