Me quedé mirándolo preguntándome qué tiene mi cara para que siempre me termine ganando gente con tan poco sentido de la privacidad. Cuando ya tomaba aire para educadamente evitar que el desconocido incurriera en este tipo de errores en el futuro, pensé de repente: qué buena pregunta. Guarde silencio pensativo. Este extraño jamás me juzgaría y si lo hacía igual no me importaba. Seamos sinceros, pensemos en la verdadera respuesta: Qué hago en la organización? Después de un par de segundos respondí seguro y alegre: “…no tengo la mas mínima idea del porqué me uní a la Organización…de hecho no tengo ni idea de qué hago en esta parte del mundo…” El extraño me miró callado, buscaba desesperadamente agarrarse de alguna arista de mi argumento para seguir la conversación, pero no la encontraba.
Thursday, April 2, 2009
El héroe se esfuerza por ser sincero
En la misma cuadra de la casa expats se encuentra el Hotel Beverly Hills, pretencioso nombre para un Hotel situado en una esquina del mundo donde las mas modestas colinas son inexistentes. Algunas veces me pongo mi chalequito y me siento en el pool bar a ver CNN, disfrutar del aire acondicionado y del Internet inalámbrico. El otro día fui interrumpido en mi feliz soledad por un total extraño quien me soltó sin ninguna clase de preámbulo la siguiente bomba: Disculpe, qué lo llevó a unirse a la organización…?
Me quedé mirándolo preguntándome qué tiene mi cara para que siempre me termine ganando gente con tan poco sentido de la privacidad. Cuando ya tomaba aire para educadamente evitar que el desconocido incurriera en este tipo de errores en el futuro, pensé de repente: qué buena pregunta. Guarde silencio pensativo. Este extraño jamás me juzgaría y si lo hacía igual no me importaba. Seamos sinceros, pensemos en la verdadera respuesta: Qué hago en la organización? Después de un par de segundos respondí seguro y alegre: “…no tengo la mas mínima idea del porqué me uní a la Organización…de hecho no tengo ni idea de qué hago en esta parte del mundo…” El extraño me miró callado, buscaba desesperadamente agarrarse de alguna arista de mi argumento para seguir la conversación, pero no la encontraba.
Me quedé mirándolo preguntándome qué tiene mi cara para que siempre me termine ganando gente con tan poco sentido de la privacidad. Cuando ya tomaba aire para educadamente evitar que el desconocido incurriera en este tipo de errores en el futuro, pensé de repente: qué buena pregunta. Guarde silencio pensativo. Este extraño jamás me juzgaría y si lo hacía igual no me importaba. Seamos sinceros, pensemos en la verdadera respuesta: Qué hago en la organización? Después de un par de segundos respondí seguro y alegre: “…no tengo la mas mínima idea del porqué me uní a la Organización…de hecho no tengo ni idea de qué hago en esta parte del mundo…” El extraño me miró callado, buscaba desesperadamente agarrarse de alguna arista de mi argumento para seguir la conversación, pero no la encontraba.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment