Las oficinas en NY tienen grandes ventanales, chorros de luz caen sobre hermosas fotografías de terreno y coloridas pinturas donadas por artistas. Apilados contra las paredes hay decenas de mapas rayados, sobre los escritorios hay botellas de vino a medio empezar. Hace pocos días fue la fiesta de navidad. A la entrada te recibe una negra gigantesca y elegante que al ver mi cara de agotamiento y expectativa dijo: primera misión, verdad?
En las oficinas te entregan un fólder a reventar de documentos y te conducen hasta una de las oficinas vacías. Después de un par de horas de lectura empiezas un tren de reuniones con personas de varias nacionalidades que te preguntan respetuosamente: quieres que la reunión sea en Inglés, francés o Español? El bombardeo de información es sistemático y a mansalva: protocolos de seguridad, la cultura, el idioma…en Nigeria hay tres culturas…nunca hables de religión…Biafra…MEND. A eso de las 6pm te entregan tus pasajes y dinero de seguridad: “vete al hotel, mañana a las 5am pasa el taxi por ti…” A mi salida la recepcionista preguntó: para donde vas? Respondí resuelto y serio: seis meses en el sur de Nigeria. Me dijo: déjame verte bien, me acordaré de ti, nos vemos en breve. Yo llevaba el pelo cortísimo, casi rapado. Salí a la fría NY de enero con todos los papeles en la maleta. Lo único que había quedado en mi memoria eran las palabras de la recepcionista.
Ahora que mi misión termina me ha dado por pensar en la persona que entrará a esa oficia en menos de un mes. Algo ha cambiado, pero no se muy bien cuanto; tengo el pelo un poco largo y nunca me peino, puedo pasar días sin rasurarme, de tanto vivir con franceses el otro día solté mi primer genuino e inconsciente “oh la-la…” (nunca volverá a pasar…lo juro …), el cuarto sigue en el mas riguroso desorden, escucho mas The Black Crowes y menos Cohen. Nada radical, todo muy normal. Sin embargo, hay algo extraño: no sé muy bien como, ni cuando, pero en estos días, por primera en mi vida, me veo al espejo y me siento de la edad que marca el calendario.
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