Wednesday, February 25, 2009

Being Ryszard Kapuscinski…

Por mas de 40 años Kapuscinski viajó por África e hizo todo lo posiblemente imaginable: atravesó Uganda en Guerra, se quedó en Luanda cuando todos evacuaban, se deshidrató en el Sahara, subió las montañas de Rwanda. Cuando llegó a Port Harcourt visitó una iglesia cristiana y desarrolló un profundo ensayo sobre la culpa en la cultura africana. En la misma calle de la casa de los expatriados se encuentra Faith Power: International Christian Centre. Cómo no entrar…?

Dos japoneses, una húngara y un colombiano entran a una iglesia cristiana en Port Harcourt. El plan: mezclémonos con la multitud, que no se note nuestra presencia, hagámonos atrás por si queremos retirarnos temprano. Perfecto.

Tan pronto entramos nos damos cuenta que somos los únicos “blancos”. Por lo menos 200 personas paradas cantando con los ojos cerrados y las manos elevadas. Todos sonríen, alguien nos da un sobre. A pesar de nuestra renuencia, una señora levanta de sus sillas a 4 devotos cristianos y nos sientan en la sexta fila. Al fondo del salón está el Pastor vestido de púrpura y dorado, tiene un enorme reloj y cadena de oro. Voz gruesa y gordito; Pienso en Barry White. Canta y habla amigablemente. Entiendo menos de la mitad de lo que dice y bien poco de lo que sucede. “Can I have an Aleluya…?” claro que si…ahí va…Aleluyah

Las mujeres tienen altos gorros y largos vestidos, los hombres pantalones de paño, corbatas y zapatos de cuero. Hay niños por todas partes, ninguno llora. “Can i have an amen…?” Una gruesa mujer con un vestido de paño gris sube al escenario, toma el micrófono con propiedad, toma aire y arranca a cantar poderosamente un soul lento y rítmico en lengua africana. Pienso en Ben Harper y los ciegos de Alabama, en Erika Badu, en Tina Turner, pienso en los Commitments. Pienso en el sonido que lo llena todo. Pienso que podría escuchar Soul y solo Soul toda mi vida. Hasta ahora veo las dos paredes de amplificadores en las esquinas.

… Levanten las manos! …Ahí están levantadas…!
Hasta cierro los ojos…!

El pastor pide levantar el sobre que nos han entregado al entrada; bendice el dinero que le daremos. Se levanta cada una de las filas de personas sentadas y sin excepción caminan en línea hacia dos cajas diseñadas para insertar los sobres. Solo queda sentada una mujer muy joven con un bebé de brazos. La gente baila en las filas. Introduzco el sobre vacío.

Al finalizar un grupo de feligreses hace un corredor humano para facilitar la salida del Pastor/Rock Star hacia las oficinas. Por una razón que no alcanzo a entender la gente se acerca desde todas las direcciones a estrechar nuestra mano. Busco a la cantante, necesito el nombre de esa canción. Hay tanta gente alrededor que no puedo verla. El pastor se acerca convencido de que es él a quien busco, estrecha mi mano y me dice: déme cinco minutos y estaré con usted. Este es un buen momento para irnos.

El sueño de un expatriado

Los expatriados de mi misión están en constante estado de vigilia. Nadie pasa una noche sin despertarse, o sin pesadillas, óigase bien: Nadie. Inicialmente culpaba al Jet lag, después a la droga contra la Malaria, al colchón, al calor. Resignado me meto debajo del mosquitero y espero el sueño con pesadillas o el insomnio de mosquitos.

Como todos somos afectados por el insomnio, la noche del sábado nos acostamos con la tranquilidad de saber que a la mañana siguiente podremos recuperar algo de sueño perdido. Aún el domingo se puede ver expatriados desquitándose del insomnio en los sillones de la sala, en los balcones de la casa de atrás, o luchando contra el sueño en las sillas del Toby.

Me sorprende que varios expatriados son despertados por la misma pesadilla: diminutos insectos (en mi caso dorados) salen de nuestros colchones y comen nuestra piel.

Abuja


Abuja está rodeada por cuatro enormes autopistas con suaves curvas. Todas las autopistas tienen alrededor de 5 carriles en cada dirección y están en proceso de ampliación. Pasan por puentes en construcción que llegan a nuevísimos barrios que no se han terminado. Cuando transitas por Abuja siempre crees que la estás dejando o que estás entrando. Es una ciudad que parece diseñada por Win Wenders.

En el centro de la ciudad se encuentra una gran mezquita, que cuatro cuadras después es seguida de una igualmente enorme iglesia. Si transitas por Abuja la mañana de un domingo encontrarás vacías las enormes autopistas y las calles del centro; todos los cristianos están en sus tres horas de misa. Solo los Hausa están en las calles.

Si duermes mal

Si duermes mal te despiertas tarde y sientes que tu cuerpo pesa como un trapo mojado, llegas tarde al desayuno, así que debes subirte al carro en ayunas, pasas toda la mañana comiendo maní, y tomando muuucho café. Cuando tu estomago esta apunto de colapsar te pasas al agua helada que sientes como una patada. Empiezas a caminar por el hospital para que tus asistentes no se den cuenta que te estas durmiendo, a cada paso sientes la cabeza en una escafandra y tus piernas en una piscina. Palabras escritas en el dorso de la mano para no olvidar: -contrato voluntario, speakers- Llega el almuerzo que tomas solito en el balcón arrullado por la planta de energía y viendo las lagartijas de cabeza roja. Esto lo haces para no hablar con ninguna persona porque hablar ingles cansa especialmente si has dormido de 4 a 5 horas diarias en los últimos 7 días. Te das cuenta no has trabajado nada, que si no duermes esta noche mañana explotaras. Vas a la enfermería, te recuestas contra el muro y en un ingles cada vez mas cerrado le dices a la maciza y risueña Ladun: dame Diazepam...

Al día siguiente pides los bafles de la oficina de comunicaciones, conectas tu aipod y pones el disco “Gombo Salsa” de Africando a todo volumen...

El mercado de pescado de Imeka


Si alguna vez pasan por Abuja, no dejen de dedicar una noche al mercado de Imeka. Esta encerrado en un laberinto de calles y callejones para peatones, lleno de bares diminutos con música a todo volumen y gente bailando, de repente, cuando ya estas totalmente perdido, se abre frente a ti un espacio enorme donde se encuentran innumerables personas caminando alrededor de parrillas con pescados rojos, personas sentadas listas para comer, sillas muy pegadas que hacen difícil el caminar entre ellas. Grandes humaredas blancas por doquier. Formas en contra luz. Por todas partes mujeres diminutas ofreciendo pescado, hombres cantando con pequeñas guitarras, otros con percusiones africanas, mujeres mudas pidiendo dinero y al lado de nuestra mesa lo que podría describirse como un gaucho nigeriano cantando The Eagles y Bob Marley. Los pescados son enormes y vienen acompañados de papas a la francesa y salsa roja picantísima. Es la primera vez que he sentido que me pica la piel por fuera de la boca. Con medio pescado bajé dos gigantescas Star. Al final estábamos todos borrachos. Nos encontramos con un grupo de blancos que sorprendidos escuchaban como les gritábamos: oibo!, oibo! Oibo!

Tres Expatriados

Sebastiane
Este francesito es idéntico a Daniel Auteuil. Alguna vez en Ghana un bus de Belgas se detuvo en seco; la multitud convencida lo embistió en busca de autógrafos. Sebastiane es la clase de hombre que le fascinaría a muchas de mis amigas: es delgadísimo, solo tiene un par de jeans gastado, un par de zapatos destrozados, y aunque sé que se baña, siempre parece necesitar una ducha. Andaba dando saltitos.

Cuando nos conocimos hicimos la pregunta obligada de todo expatriado: Cuantas misiones llevas? llevaba tres misiones, todas en África y añadió feliz: quiero vivir en misión continua...una detrás de otra, nunca volver.

Sharif
Tiene una edad incierta, gestos lentos y es natural de Pakistán. Solo hablé con él un par de minutos. Es parte de ese ejercito de expatriados que envían al norte por estos días. Cuando le conté que tengo una adorada amiga de Irán, que Pakistán era mi primera misión, que hice todo lo posible para irme por allá, Sharif abrió los ojos sorprendido: Ah! tu eres ese Darío...yo estaba recibiendo tus correos en Islamabad...

Chris
Africa está en proceso de evacuación. Africanos de todas las nacionalidades constantemente emprenden el viaje ilegal hacia Europa en endebles canoas a reventar de hombres. mujeres y niños. También existe un proceso legal de evacuación de las elites: Si tienes la suerte de tener una carrera profesional estarás en EU, UK, o en Francia. Una mujer que cambia Sierra Leona por España aumentará en 30 años la esperanza de vida del hijo que lleva en brazos, un hombre que cambia Nigeria por EU posiblemente vivirá 20 años mas que aquellos que dejó atrás.

Chris es Nigeriano, estudio medicina en EU y contra todo sentido común, regresó a trabajar como doctor en esta ciudad perdida en el mapa. Con los Nigerianos habla Pigin y Hausa, con los expatriados habla en el mas refinado acento
de Chicago.

Sunday, February 15, 2009

Las despedidas

En el mismo vuelo de mi llegada venía una adorable doctora francesa llamada Dominique, tendría alrededor de 60 años y nos hicimos buenos amigos. Dominique se fue hace un par de semanas y fue reemplazada por Krisztina, recién llegada de Hungría. Rachel T se fue para el norte y nos enviaron a Rachel D, Misao reemplazó a Mike, Takashi a Lionel y Masagi a Xavier. Acaba de llegar Alphonse de Burundi. El ciclo vuelve a empezar.

Somos ya unos verdaderos maestros en despedidas, pero en ellas hay algo que me extraña: pareciera que hay un acuerdo tácito a que las amistades son solo de misión. Como no me ha llegado el memorando me encariño fácilmente con la gente, y de repente se van.

Lo que nos une es la misión? No tenemos nada en común después de ella? Cuado me vaya, cómo le escribo a un Port Harcourt que está totalmente desconectado del mundo? Un Port Harcourt donde el tiempo transcurre de una forma diferente? Qué tema podríamos tener en común? De qué le hablo si no es de trabajo? Y quien quiere hablar de trabajo?

El intercambio correos se hace con el desinterés de aquel que sabe que no escribirá.