Thursday, May 14, 2009

Sobre los efectos de la confinación

En misiones con medidas de seguridad elevadas el día a día es completa confinación, esto unido al estrés de vivir en una sociedad violenta, pervierte las relaciones humanas y trastoca la percepción del tiempo mas allá de lo comprensible. En otras palabras, esto es un “gran hermano”. Para conservar cierto sentido de individualidad, la territoriedad se dispara a niveles felinos. Durante las noches el televisor es de Larry y el Internet de Jon, al desayuno Brian es dueño del sillón grande y la mesa de afuera es de Lulú y Line. Alguna vez Sharon se sentó al desayuno en la silla de Brian, el guardó silencio, pero no dejaba de mirarla con la misma expresión muda e impaciente con que se ve a un microondas dar vueltas. En estas condiciones el cuarto se convierte en tu sancto sanctorum, único lugar donde puedes estar solo y en paz. Llamar a una puerta cerrada es algo prohibido y entrar una verdadera prueba de confianza.

La repetición monástica de rutinas, y el continuo zapping de expatriados lleva a que semana tras semana se repiten las mismas escenas con diferente casting: 7am desayuno, 8am oficina, 1230 almuerzo, 5.15 regresa el primer el carro, 5.40 el segundo…con la misma sorpresa te enteras que es lunes o domingo… las semanas pasan rápido pero los meses lento, no puedes dormir pero ya no te importa, no te rasuras, no te peinas, te rindes, te abandonas...

1 comment:

  1. respira respira... uff debe ser intenso y fuertisimo... allez
    besos y abrazos!!!

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