En misiones con medidas de seguridad elevadas el día a día es completa confinación, esto unido al estrés de vivir en una sociedad violenta, pervierte las relaciones humanas y trastoca la percepción del tiempo mas allá de lo comprensible. En otras palabras, esto es un “gran hermano”. Para conservar cierto sentido de individualidad, la territoriedad se dispara a niveles felinos. Durante las noches el televisor es de Larry y el Internet de Jon, al desayuno Brian es dueño del sillón grande y la mesa de afuera es de Lulú y Line. Alguna vez Sharon se sentó al desayuno en la silla de Brian, el guardó silencio, pero no dejaba de mirarla con la misma expresión muda e impaciente con que se ve a un microondas dar vueltas. En estas condiciones el cuarto se convierte en tu sancto sanctorum, único lugar donde puedes estar solo y en paz. Llamar a una puerta cerrada es algo prohibido y entrar una verdadera prueba de confianza.
La repetición monástica de rutinas, y el continuo zapping de expatriados lleva a que semana tras semana se repiten las mismas escenas con diferente casting: 7am desayuno, 8am oficina, 1230 almuerzo, 5.15 regresa el primer el carro, 5.40 el segundo…con la misma sorpresa te enteras que es lunes o domingo… las semanas pasan rápido pero los meses lento, no puedes dormir pero ya no te importa, no te rasuras, no te peinas, te rindes, te abandonas...
Thursday, May 14, 2009
Sobre los efectos de la confinación
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respira respira... uff debe ser intenso y fuertisimo... allez
ReplyDeletebesos y abrazos!!!